
Su construcción fue ordenada por el presidente Antonio Guzmán Blanco a unos paisajistas franceses para crear un jardín botánico y paseo en la colina de El Calvario, la obra fue inaugurada en 1883 con el nombre de Paseo Guzmán Blanco. En 1884 asume el gobierno Joaquín Crespo, quien se empeña en hacer ciertas ampliaciones al paseo, además del cambio de nombre a Paseo Independencia.
Así en 1885 se incluyó otro templo, la capilla Nuestra Señora de Lourdes, de estilo arquitectónico gótico. Luego otros presidentes venezolanos se interesaron en la expansión del parque, en 1895 se inauguró el Arco de la Federación en conmemoración de la Guerra Federal. Los encargados de la obra fueron realizados por Alejandro Chataing y Evaristo Padillo. En 1898 se construye el monumento a Cristóbal Colón, que además de la estatua también le incorporaba unas escaleras llamadas Graderías de Colón, hoy conocidas como las escalinatas de El Calvario.
Conocí el Parque el Calvario, gracias a las historias de mi abuela Lu, sus historias mágicas, perfectas y emotivas acerca del parque me situaban con frecuencia en las Escalinatas. Allí me soñaba yo en blanco y negro, con otra edad y en otro tiempo. No recuerdo bien que hacia yo en el sueño y tampoco porque siempre era de noche, pero me gusta ese sueño y aún ahora después de muchos años me imagino sentada en esas escalinatas.
Hoy luego de varios años sin ir, regresé, eran las mismas Escalinatas ; imponentes, interminables y soñadas. Las mismas que bajaba poco a poco de la mano de mi abuela , luego dando saltos y ahora subía y bajaba despacio, respirando lento y recordando rápido. Mi paseo duró una eternidad , pues seguía imaginando a mis abuelos, a sus amigos y a esa Caracas que no conocí en presencia , pero viví en imaginación y esencia.
Un lugar que bajo la luz del sol, te invita a regresar y bajo la luz de la luna se niega a desaparecer. Así es Caracas , bueno, MI CARACAS.
Níyume Figueroa © 2009